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En mi experiencia como profesional de la psicología en centros educativos, lo que pudiera destacar en la mayoría de  padres de familia, es que todos tienen el noble propósito de que sus hijos “Sean Felices”. Sin embargo, en el acompañamiento que realizan pueden surgir ciertas limitaciones que interrumpen esta intención y buena disposición que muchos practican con ahínco.


Ser padres es transitar por un camino lleno de aventuras y desafíos, donde inclusive se llega a aprender más de lo que se enseña.


Para iniciar, todos los padres desean que sus hijos puedan tener un futuro profesional mucho más grande del que ellos mismos tienen, pero además de eso, no dejan de lado la parte afectiva/humana como:

   Que estén físicamente sanos.

   Que tengan habilidades sociales.

   Que nunca se depriman.

   Que sean creativos.

   Que destaquen en sus estudios.

   Que tengan éxito en la vida personal como profesional.

   Que sean admirados.

   Que vivan muchos años.

   Que no caigan en las drogas.

   Que nunca comentan un delito.

 

Si deseas que tus hijos cumplan con algunos de los puntos anteriores o todos ellos (como ocurre con la mayoría de los padres), debes tomarte muy en serio su felicidad. Los buenos hábitos que conducen a la felicidad y la realización personal deben empezar a desarrollarse en el hogar cuando el hijo es todavía pequeño. 

Desde la psicología positiva, presentaré algunas recomendaciones que te ayudarán a que tus hijos sean más felices de lo que son:

1. Recuerda qué cosas te hacían feliz cuando eras niño.

punto 1

Es muy probable que cuando eras niño las cosas que te hacían feliz eran muy simples, como por ejemplo: ir a comer un helado con tus padres, visitar a tus abuelos, jugar en el parque, etc. Te recomiendo que hagas una lista de las cosas que más disfrutas con tu hijo así, cuando llegue a la adolescencia seguirás al tanto de las cosas que le importan, en lugar de lamentarte por decir adiós a la etapa de bebé.

 

2. Encontrar un sentido

punto 2

El respetado Psicólgo Viktor Frankl, definía que la vida es una búsqueda de sentido constante, donde nos alienta encontrar un propósito porque luchar y seguir levantándose cada día. El sentido tiene que ver con la sensación de formar parte de algo más grande que uno mismo. Habla con tus hijos, comparte con ellos tus sentimientos, proyectos, metas, ideales, diles qué cosas te importan. 

Más de una vez habrás leído en la prensa que la máxima aspiración de muchos niños es convertirse en famosos. Como padre positivo, tienes la obligación de ayudar a tus hijos a encontrar una manera más realista de dejar huella en el mundo.

 

3. Encuentra fortalezas familiares 

punto 3

Eres como eres por tu herencia genética. Todas las familias tienen fortalezas que se han transmitido de generación en generación. Quizá no seas del todo consciente de cuáles son esas fortalezas en tu caso, y puede que nadie de tu familia las haya mencionado nunca, pero no te quepa duda de que ahí están. 

Busca la oportunidad de compartir con tus hijos el árbol genealógico de la familia, destacando fortalezas y cualidades de los integrantes de la familia. El tesoro más grande de una familia está escondido en la historia.

 

4. Nuestros hijos necesitan sentirse queridos.

punto 4

Como profesional de la psicología hasta el día de hoy no he encontrado un elemento tan sanador y terapéutico como es el amor y el cariño que depositamos a nuestros seres queridos. Demos la oportunidad de recordar constantemente a nuestros hijos y pareja lo mucho que lo amamos y anhelamos su alegría. Démonos la oportunidad de presentar un detalle a nuestra familia. Como lo expresa muy bien el poeta Victor Hugo “Amar es saber decir te amo sin hablar”.

 

5.Dominemos nuestras emociones

punto 5

Un aspecto importante de la paternidad positiva, es tener un amplio dominio de sí mismos, cuando nuestros hijos se equivocan o cometen errores propios de la edad, hay que tener la templanza de saber gestionar el control interno y el correcto manejo de la ira.

Muchas de las conductas violentas de los padres reflejadas en el castigo o el maltrato, suceden por un mal manejo de la frustración. Es importante al momento de hacer una corrección a los hijos, pensar en que esperan nuestros hijos. Educar es cuestión del corazón. Animémonos a entender que toda situación de conflicto pudiera ser una oportunidad de crecer con nuestros hijos.

Una actitud positiva en el cuidado de los hijos será una herramienta necesaria, que nos ayudará a educarlos con cariño; ser el mejor padre que puedas, llevará a tu hijo a la excelencia.

Msc. Carlos Chimborazo Castillo

Coordinador Departamento de Consejería 

Estudiantil.